Entrevista a Gustavo Bravo organizador de FotoKalea, primer Simposio Nacional de Fotografía Urbana

Entrevista en QuitarFotos a Gustavo Bravo por Leire Etxazarra.

 

Gustavo Bravo (Madrid, 1984), es periodista, fotógrafo y profesor de fotografía. Máximo responsable de la escuela Fotogasteiz, lleva meses embarcado en una “pequeña-gran locura”: la celebración de Fotokalea 2018, el primer Simposio Nacional de Fotografía Urbana que tendrá lugar en Vitoria los días 2 y 3 de junio y que nace con la vocación de convertirse en una cita anual ineludible para todos los amantes de la fotografía.

Serán dos jornadas intensas dedicadas a la fotografía de calle en las que fotógrafos de renombre, llegados de diferentes puntos de España, compartirán sus conocimientos, su pasión y su saber hacer con todos los asistentes. Con Gustavo hemos charlado sobre Fotokalea y sobre fotografía en general.

 

¿Cómo surge la idea de poner en marcha Fotokalea 2018?

Nos dimos cuenta de que hay muchas ganas de ir a cursos y de escuchar a gente, por eso decidimos que había que hacer algo. Y además, queríamos hacer algo diferente e independiente, por esa razón Fotokalea es un encuentro sin patrocinadores, ni públicos ni privados, para que nada ni nadie nos condicione, y hemos conseguido hacerlo a un precio más que asequible: la entrada más cara, con acceso a todo durante el fin de semana completo, cuesta 146 euros. Lo único que está detrás de Fotokalea es la escuela Fotogasteiz, que es la que ha diseñado en exclusiva el programa del mismo.

 

¿Fotokalea está centrado en la fotografía urbana?

Sí, esa fue la idea desde el principio porque creemos que es el tipo de fotografía del que más y mejor se puede aprender escuchando a la gente.  La idea surgió así, nos pareció buena y, oye, ¡igual no estamos tan locos!

 

 

Proyecto Cabezas del Villar © Gustavo Bravo
Proyecto Cabezas del Villar © Gustavo Bravo

 

¿Qué vamos a encontrarnos en Fotokalea?

Hemos buscado a gente que interese tanto a principiantes en esto de la fotografía como a veteranos. También hemos cuidado mucho el programa y la selección de ponentes para que se traten aspectos muy diferentes de la fotografía de calle: los entresijos de lo que es la propia práctica fotográfica callejera;  todo lo ligado a la legalidad, que es importante y a veces se nos olvida; los aspectos psicológicos de la fotografía, que los tiene; hablaremos de la edición, de cómo publicar un libro sin intermediarios… Vamos a dar un repaso a todo lo que implica la foto de calle y no nos vamos a dejar nada en el tintero.

 

¿Los ponentes son muy conocidos en el mundo de la fotografía urbana?

Sí, Fotokalea comienza con una charla de Jota Barros, que es uno de los mejores profesores que hay para iniciarse en la fotografía de calle. También están Marcelo Caballero, Alberte Pereira, Jordi Oliver… gente que tiene muchas horas de calle, que llevan años haciendo cosas muy buenas, y que pueden abrir los ojos a aspectos de la fotografía de calle que ni nos imaginamos que existen. También están María Moldes, Alfredo Oliva, Alberto Verdú, el fotógrafo madrileño Jeosm, Jesús León

 

¿Cuáles son los objetivos con los que nace Fotokalea?

Queremos consolidarlo a largo plazo, que sea una cita anual que dé respuesta a una inquietud generalizada, y que sirva de caldo de cultivo donde crear propuestas y compartir proyectos. Que la gente que entiende la fotografía como algo que se hace y vive en soledad vea que no es así, que hay más gente que hace fotografía de calle.

 

“Queremos que Fotokalea sea una cita anual que dé respuesta a una inquietud generalizada, y que sirva de caldo de cultivo donde crear propuestas y compartir proyectos”

En los últimos años, la fotografía de calle está viviendo una especie de  ‘boom’, ¿se está convirtiendo en una moda?

Mucha gente pensaba que la fotografía era paisaje, retrato y fotoperiodismo, y nadie hablaba de la fotografía de calle. Creo que más que una moda, lo que ha sucedido es que la fotografía  tiene una evolución. Si has probado el retrato y no te convence porque eres una persona tímida o el paisaje no te llena, al final llegarás a la fotografía de calle. Hay gente que comienza interesándose por la fotografía en general y luego descubre la foto de calle, que es menos conocida pero que es algo que está creciendo. Así que más que una moda, yo la veo como una evolución.

 

“En Fotokalea vamos a dar un repaso a todo lo que implica la fotografía de calle, y no nos vamos a dejar nada en el tintero”

En muchos foros se trata la foto de calle como la hermana pequeña de la documental, como un género menor, casi como un hobby…

Hay que crear sensibilidad en la gente para que valore la fotografía de calle. Muchos aprecian un buen paisaje y un buen retrato, pero hay poca gente capaz de valorar una buena fotografía urbana en todos sus aspectos: por lo que representa, por la historia que nos cuenta, por su estética, por su composición…

 

 

 

Proyecto Vitorianos © Gustavo Bravo
Proyecto Vitorianos © FotoGasteiz

 

“La fotografía urbana es la fotografía del día a día”

 

Hay muchas formas de vivir y entender la fotografía urbana, tantas como personas. ¿Cuál es la tuya?

Para mí es una fotografía antropológica.  Fotografías la vida urbana, pero también la condición urbana en general. Al contrario de lo que se puede pensar, no hace falta que aparezcan personas. Las cosas que fabrican las personas o los entornos donde viven también son parte de la calle, son objetos y lugares antropológicos, y yo creo que la clave está un poco ahí. Lo que hace la imagen no es el lugar o la persona que aparece, sino la condición, una forma de vivir la geografía urbana. Y dentro de eso las posibilidades son infinitas.

 

Con plataformas como Instagram y Facebook… ¿exponemos demasiado nuestra fotografía y nos exponemos demasiado a la de los demás?

Lo importante no es la cantidad, sino la calidad de lo que haces, y la calidad viene determinada por nuestra sensibilidad y nuestra capacidad de expresión. Si no te formas, si no investigas, si no experimentas… Serás otro más. Estamos creciendo en cantidad pero no en calidad. Pare ser especial y diferenciarte, tienes que tener algo que contar. En Instagram hay mucho de egocentrismo, pero también permite que la gente que hace cosas interesantes se conozca y que aprendan unos de otros, y yo me quedo con eso.

 

“En Instagram hay mucho de egocentrismo, pero también permite que la gente que hace cosas interesantes se conozca y que aprendan unos de otros, y yo me quedo con eso”

¿Damos demasiada importancia a los ‘likes’?

Es un proceso por el que pasamos todos. Muchas veces, acabamos haciendo fotografías pensando en los ‘likes’, en que a la gente le gusten. Pero luego descubres que esto es una carrera de fondo y que da igual los ‘likes’ que tengas hoy si mañana no tienes nada consistente con lo que continuar. Creo que al final se trata de hacer un trabajo de autodescubrimiento, de ver qué es lo que quieres contar, y después, si tu historia está bien, contarla bien. Esa prisa del principio es una prisa adolescente que en general se pasa; hay gente que se queda en ella y gente que la supera y llega a la madurez fotográfica.

 

En esa carrera por llamar la atención entre tanta imagen, ¿lo documental está perdiendo terreno ante lo espectacular? Es algo de lo que se ha acusado últimamente al premio World Press Photo, por ejemplo.

En el World Press Photo vemos fotografías hechas con gran destreza, que tienen un gran valor informativo pero también un gran valor estético, y por eso marcan la diferencia. No creo que sea una cuestión de espectacularidad, sino de provocar una reacción en la gente. El problema es cuando sólo se busca eso, la reacción.  Las fotos del World Press Photo no tienen mucho sentido si no van acompañadas de un texto, porque se trata de periodismo. Pero vivimos en un época en la que los medios publican cosas sin saber si son ciertas por miedo a publicarlas tarde, vivimos en una espectacularidad y una prisa constantes, y no sólo en fotografía. Yo creo que si una foto gana el World Press es porque es espectacular, pero también porque tiene otras muchas cosas aparte de su propia espectacularidad.

 

“Me gusta la foto de calle para mi día a día y para no volver a casa siempre por el mismo camino, y me gusta el retrato por la conexión que estableces con la gente. Creo que cada género te aporta cosas distintas”

 

Como fotógrafo eres omnívoro, trabajas varios géneros.

Soy demasiado inquieto para hacer un solo tipo de fotografía. Y, además, fotográficamente me considero una persona muy joven.  Me gusta la fotografía de paisajes porque me permite evadirme, meditar y sentir cosas. Me gusta la foto de calle para mi día a día y para no volver a casa siempre por el mismo camino, y me gusta el retrato por la conexión que estableces con la gente. Creo que cada género te aporta cosas distintas.  Si tuviera que elegir uno… te diría que me quedo con la foto urbana de paisajes y retratos (risas).

 

 

Proyecto Cabezas del Villar © Gustavo Bravo
Proyecto Cabezas del Villar © Gustavo Bravo

¿Esa variedad también se da en tus referentes fotográficos?

No es una pregunta fácil… Me gusta mucho Alex Webb, por su capacidad mágica para resolver problemas visuales. Sus fotografías son como puzles visuales, es alucinante. También me gusta William Eggleston. Me fascina la sensibilidad que tiene con la luz y el hecho de que su fotografía no sea fácil de apreciar para muchos. Apreciarla me hace sentir un privilegiado. Y Vivian Maier, su obra y su vida son mágicas. Los tres abarcan bastante bien la idea que yo tengo de la fotografía.

 

“El valor de la fotografía urbana es ese, la fugacidad de las cosas que te encuentras, porque lo que hoy ves puede que no lo veas mañana. El sujeto no tiene que ser pintoresco, ni la foto muy llamativa. Se trata de entender dónde vives”

También eres profesor de fotografía, que es otra forma de vivirla muy de cerca.

Me gusta enseñar fotografía desde cero porque me ayuda a no perder la conexión con la realidad. Formar a gente desde el principio, ver la cara que ponen cuando hacen su primera larga exposición, cuando se dan cuenta de que son capaces de hacer cosas que no creían posibles… Eso es maravilloso y estar ahí para verlo es muy bonito.

 

 ¿Qué consejos sueles darles?

Muchos. Pero sobre todo que cuando vayan a hacer una foto intenten que haya algo irrepetible en ella, que no se limiten a hacer un documento visual de un hecho, sino que intenten hacerla de una manera única y personal. Y con el tiempo, siguiendo ese camino, descubrirán cuál es la forma de hacer las cosas, el estilo, que es lo que tanta gente busca, y que es la piedra filosofal de la fotografía.

 

Fruto de esos consejos y del trabajo y la ilusión de tus alumnos acaba de ver la luz un proyecto precioso: ‘Vitorianos’.

Cuando 28 personas salen a la calle a hacer fotos durante todo un año tienes muchos boletos para que pase algo muy especial, y ‘Vitorianos’ es ese algo especial; un libro que recoge las fotografías de esos alumnos. La idea del libro fue una forma de motivarles para sacar fotos a extraños en la calle, que es algo que siempre cuesta, y de enseñarles que esto es una carrera de fondo, que hay que salir mucho a la calle para hacerse con algunas fotos buenas.

 

 

Proyecto Vitorianos © Gustavo Bravo
Proyecto Vitorianos © FotoGasteiz

 

 

 La fotografía tiene mucho de hábito.

Exacto, la fotografía urbana es la fotografía del día a día, hay que hacer fotos prácticamente todos  los días, disfrutar de las luces, de las gentes de tu ciudad, de cada cosa que ocurre y que te encuentras… El valor de la fotografía urbana es ese, la fugacidad de las cosas que te encuentras, porque lo que hoy ves puede que no lo veas mañana. El sujeto no tiene que ser pintoresco, ni la foto muy llamativa. Se trata de entender dónde vives.

 

 Sea en Nueva York, Vitoria o en un pueblo de 300 habitantes.

¡Claro! Con ‘Vitorianos’ hemos roto esa idea tan extendida, y tan errónea, de que para hacer buena fotografía de calle tienes que ir a grandes ciudades como Madrid, Nueva York o Nueva Delhi. Y eso es absurdo. ‘Vitorianos’ es un libro que cuenta cómo se vivía en Vitoria en 2017, visto por gente que vive en la propia ciudad. Eso es algo para siempre, y es precioso. El resultado ha superado todas las expectativas, mías y de ellos. Se ha financiado a través de micromecenazgo y la acogida ha sido y está siendo espectacular.

 

 ‘Vitorianos’ estará muy presente en Fotokalea porque una de las charlas, la que corre a tu cargo, va precisamente sobre eso, sobre cómo publicar un libro de fotografías sin invertir dinero y sin intermediarios… ¿Cómo animarías a la gente a acercarse a Vitoria ese primer fin de semana de junio?

Si tienes una mínima inquietud fotográfica, eres curioso y te apetece descubrir cosas rodeado de gente que comparte tu misma pasión, yo no lo dudaría. Es una oportunidad de juntarte y hablar con personas que tienen las mismas inquietudes o muy parecidas a las tuyas, de ver fotografía, de escuchar y de compartir espacio e ideas con gente sabe mucho de esto y que encima son grandes comunicadores y muy cercanos. Allí va a haber personas con discursos muy diferentes y tremendamente interesantes, venidos desde diferentes puntos de España, que van a hablar de fotografía y que están deseando compartir su pasión y sus ganas con gente como tú.

 

 


Enlaces

l primer simposio nacional de Fotografía Urbana FotoKalea 2018: http://fotokalea.com
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