Planos inesperados en movimiento

Reflexiones en QuitarFotos por Marcelo Caballero

La utilización de diferentes planos inesperados (picados, contrapicados, cenital, nadir) pueden darle un plus de potencia visual a una escena y también exploran otras dimensiones espaciales para salir de la clásica y repetitiva posición “desde los ojos”.  Siempre digo que su utilización genera más libertad en el creador visual y abre de par en par las puertas de la creatividad.

En todo ello pensaba, Eduard Tissse que,  como director de fotografía del cineasta ruso Sergei Eisenstein, innovó con espectaculares planos, close-up y vertiginosos ángulos que visualmente transmitieron una sensación de grandeza a los films de Eisenstein y le dio un gran impulso al naciente cine nacido de la revolución rusa.

 

Fotografía: Afiche original del film El acorazado Potemkin (1925) de Sergei Eisenstein y Eduard Tisse
Fotografía: Afiche original del film El acorazado Potemkin (1925) de Sergei Eisenstein y Eduard Tisse

 

Tisse se hizo varias preguntas sobre la utilización de planos inesperados en movimiento: cómo mirar las cosas comunes y transformarlas en hechos extraordinarios; y cómo la cámara es mucho más que un simple instrumento de registro.

Parte de todo ello se puede apreciar en el siguiente video que muestra escenas del film Octubre  estrenada en 1928.

 

 

 

Varias década más tarde Sergei Urusevsky, un gran admirador de Tisse y de la obra en general de Eisenstein, llevó al extremo la utilización de planos inesperados en varias películas de Mikhail Kalatozov.

Urusevsky siempre fue un defensor de un cine en donde una cámara subjetiva (de autor) narra el film. “Nunca me ha interesado, como camarógrafo, registrar lo que sucede frente a la cámara” comenta. Su objetivo siempre ha sido “hacer que la imagen sea muy activa”.

En el siguiente video pueden ver varios ejemplos visuales de este gran director de fotografía ruso:

 

subjective camera of Sergei Urusevsky and Mikhail Kalatozov from movement_of_time on Vimeo.

 

 

Sin embargo, siempre será recordado por la espectacular e irrepetible secuencia (50 años antes de la aparición de los drones) de un funeral por las calles de La Habana vieja en el film “Soy Cuba” (1964). La cámara utilizada, normalmente de gran angular, aparece como un narrador visual omnisciente en cualquier momento de las secuencias del film.  Se mueve entre los personajes, hacia abajo, hacia arriba, entra en los edificios por cualquier ventana.

 

Plano secuencia – Soy Cuba from Cinnection on Vimeo.

 

Cabe recordar que este film pasó casi inadvertido durante años y fue “redescubierta” para el mundo occidental en los años ’90 del siglo pasado por afamados directores de cine como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola o escritores cubanos en el exilio como Guillermo Cabrera Infante.